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La mítica dona, la importancia de los hábitos.

Para poder hablar de los hábitos primero tenemos que entender que son y como se forman, y para ello voy a usar mi ejemplo favorito la mítica y mística dona que siempre uso.

Vas caminando por la calle, y al pasar por enfrente de una cafetería te llega el olor a café, es de mañana, saliste de prisa de tu casa y no has tomado café, el olor no solo te lo antoja sino que te hace recordar tu mañana, entras a la cafetería y mientras vez el menú sin sentido porque ya sabes lo que vas a pedir (aquello que siempre pides) te hace ojitos desde el mostrador una fabulosa dona, que no solo se ve deliciosa sino que además te convences está recién hecha, calientita, suavecita, casi puedes sentir su textura y sabor de solo pensarlo.


Aquí escuchas a una vocesita que te dice que acabas de empezar el gimnasio, y te contestas “precisamente porque estoy haciendo ejercicio, me puedo dar el gusto”, pides tu dona que acompaña perfectamente el café. No puedes esperar a darle la primer mordida, el placer está en su máxima expresión, la muerdes y sientes como se estimulan todos tus sentidos, hay una explosión de sabor en tu boca, tenías razón es deliciosa, “quiero otra!!!!”.

Para cualquier hábito, primero tiene que haber una señal, la señal es el olor a café seguido por la visual de la cafetería, esto genera que tengas un antojo, después del antojo hay una respuesta consciente o inconsciente, aquí es donde decides entrar a la cafetería para pedir tu café. Una vez que te entregan el café recibes una recompensa, la recompensa es indispensable porque esto es lo que genera que la próxima vez que haya una señal, sientas el antojo y actúes de la misma manera buscando esa recompensa.


Los hábitos es todo aquello que haces diariamente, muchas veces sin pensar, de hecho se considera que entre el 80 y el 99% de tus acciones y comportamientos diarios dependen de tus hábitos y se ejecutan en piloto automático, como el manejar hasta la escuela o trabajo, capaz y caminar, toda tu rutina mañanera, al comer, al vestirte, incluso al ejercitarte, y hasta las conversaciones que tienes, todo repetitivo, todo siguiendo esos patrones que le has programado a tu mente.


Los hábitos no son ni buenos ni malos, simplemente son. Simplemente existen, y son estos los que generan que tengas la vida que tienes. Si quieres cambiar algo en tu vida, el camino para hacerlo sería analizar cuales son los hábitos que generan aquello que quieres cambiar, por ejemplo: Si quieres alcanzar tu peso ideal y decides hacer un cambio en tu dieta y en tu actividad diaria, si no cambias tus hábitos, nunca vas a llegar, porque tarde o temprano tu mente, la cual esta programada con esos hábitos te hará volver a comportarte de manera habitual.


Aquí es donde entra “la dona”, tu hábito de tomar café por la mañana es seguramente un hábito que no te interese cambiar, pero al haber decidido bajar de peso y haber empezado a asistir al gimnasio el hábito de la dona si lo quieres quitar.


Si te fijas la dona siguió el mismo camino del café, la señal fue la visual de la dona, seguida por tu conocimiento de que se lleva muy bien con el café, esto hizo que se te antojara, tu respuesta fue pedirla buscando la recompensa de comerla.


Los hábitos se apilan, uno encima de otro, un hábito trae como respuesta otro y así sucesivamente.


Si quieres evitar el hábito de la dona, no lo puedes basar en la conversación interna, donde los días que estés con mayor motivación, descansada y contenta sea muy fácil decidir evitarla, pero cuando estes cansada, de malas y/o deprimida sea muy fácil caer en tentación.


Por eso el cambio de hábitos fracasa porque lo tratamos de basar en la motivación diaria y lamentablemente ésta no estará siempre disponible, es como un músculo que se cansa.

Para generar nuevos hábitos, basta con empezar aquello que ya decisdiste hacer pero te da mucha flojera, por ejemplo ir al gimnasio. No pienses en entrenar dos horas y seguir un programa super complicado, piensa en tan solo llegar al gimnasio y entrenar 2 min (la regla de los 2 min), no pienses en correr 30 min, tan solo ponte los tenis y sal a correr 2 min. esto hará que sea mas fácil empezar, poco a poco generaras el hábito.


Si quieres escribir un libro, siéntate frente a la computadora 2 min al día.

Generar hábitos nuevos es mas fácil que cambiar los viejos, por eso te tienes que preguntar:

¿Cuáles son los hábitos que me impiden llegar a esa verdadera recompensa que estoy buscando?


Aquí te dejo 10 consejos:


1.- Encuentra los hábitos tuyos que te impiden generar el resultado que estas buscando.

2.- Encuentra que hábitos (comportamientos repetitivos) necesitas para generar los resultados que estas buscando.

3.- Empieza, comprométete a generar el hábito 2 min al día.

3.- Genera una recompensa negativa en aquellos hábitos que quieras cambiar. Paga una multa cada vez que tengas un comportamiento que no te sirva. Regala 100 pesos a la primera persona que te encuentres si te comes una dona.

4.- Apila hábitos, no puedo prender la televisión si no hago 10 sentadillas. No puedo entrar a redes sociales hasta que no termine una tarea importante.

5.- Se paciente, ten empatía contigo, está bien fallar.

6.- Cambia tu ambiente, no compres donas para tenerlas en casa. No compres café donde sabes que las donas son deliciosas, no entres a la tienda de ropa si estas ahorrando.

7.- Cambia un hábito a la vez, la sobresaturación genera fracaso.

8.- Todos los días toma una decisión que te acerca a generar ese hábito

9.- Busca grupos de personas para los cuales el hábito que estas buscando es una actividad normal y cotidiana. Si quieres correr maratones, busca grupos de maratonistas.

10.- Busca ser la persona que tiene los hábitos que quieres, toma decisiones basadas en esa persona en quien te estas convirtiendo.



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